



Nunca culpes a los demás por tu situación. Eres lo que eres por tu propia decisión. Trabaja cada día por edificarte a ti mismo, procurando una vida sobria y sin rencores, odios y ambiciones. Haz a un lado el pesimismo, mira hacia arriba, aférrate a Dios con sencillez y camina siempre adelante
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